Venezuela contra la dictadura o contra el mundo

Rubén Ortínez Zavala

En la primera mitad del siglo XX, Juan Vicente Gómez en su calidad de dictador militar de Venezuela y sus 27 años en el poder, cambió la Constitución en siete ocasiones mientras que en el periodo de 1958-1999 llegaron al poder nueve presidentes gobernando con una sola Constitución.

Corría el año 1998 cuando Chávez ganó con el compromiso de erradicar la pobreza y la corrupción de su país.

Hugo Chávez considero a su Constitución moribunda por lo que en su primer año la modifico por medio de dos referendos. En enero del 2000, con una mayoría de más del 80% de los votos Chávez logro una nueva Carta Magna considerada un nuevo instrumento para comenzar ahora una nueva batalla.

17 años después, el presidente Nicolás Maduro, publico una nueva convocatoria con el objeto de “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

Con esta nueva convocatoria, Maduro busca acabar con el legado de Chávez argumentando que es necesaria para que los proyectos de la revolución bolivariana como la Gran Misión Vivienda, Misión Barrio Adentro, Misión Transporte entre otros nadie los privatice.

Más allá de los argumentos propuestos por Maduro, el politólogo John Magdaleno dice que “el presidente intenta ganar tiempo de aquí hasta 2018”, argumentando: “Si se abre el debate sobre la constituyente, es decir sobre una nueva Constitución, el país se va a distraer en ese debate. En el fondo ese es el primer objetivo, distraer y ganar tiempo”.

Hace doce años, la oposición no se presentó a las elecciones parlamentarias, permitiendo al chavismo diseñar un blindaje institucional.

Mientras esto sucede, el Fondo Monetario Internacional ha publicado que la perspectiva de Venezuela es que seguirá sumida en una “profunda crisis económica” durante los dos próximos años y no se espera que cambie la tendencia, señalando que la recesión continuará y que su inflación llegará a ser del 2.068,5% en 2018.

En cuanto al PIB venezolano el FMI también estima que la recesión se mantenga a corto y medio plazo y que su PIB reducirá al -7,4% y será del -4,1% en 2018.

El desempleo no será mejor y se espera que la tasa de paro cerrará 2017 con una tasa del 25,3%, y en casi tres puntos, llegando al 28,2% en 2018.

Por su lado, el Banco Mundial ya se ha ofrecido ayuda para frenar la crisis económica y en entrevista a Reuters, el vicepresidente para América Latina y el Caribe, Jorge Familiar, afirmó que el organismo está preparado para llevar a cabo un programa de préstamos para Venezuela.

Por lo pronto estimados amigas y amigos lectores sin saber aún los resultados de la Asamblea Constituyente, difícilmente los resultados harán cambiar al Gobierno venezolano y se estima que seguirá con su lógica con escenarios complejos como la presión internacional y la consolidación de las fuerzas de la oposición.

Si la asamblea constituyente no pasa el “círculo cercano” de Nicolás Maduro se dividirá con elementos no corruptos forzando una transición pacífica.

Por su lado China y Rusia no dejaran sola a Venezuela por lo que seguirán apoyándola con el incremento de compras de la deuda pública venezolana permitiendo que Venezuela cumpla con el pago de su deuda.

Si no pasa la asamblea constituyente, Maduro correrá el riesgo de que los militares cambien su lealtad al régimen y tomen el control del gobierno transfiriendo el poder en una transición controlada.

En conclusión, la participación de la comunidad internacional es inminente. Deben extenderle la mano, pero una mano que no avasalle. Una mano que permita restaurar la estabilidad con la esperanza de lograr la prosperidad económica del pueblo venezolano.

 

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