De burradas y burros en el legislativo tlaxcalteca

Abelardo Carro Nava

El pasado 6 de enero en el Sol de Tlaxcala, la periodista Karla Muñetón, dio a conocer una noticia que, en lo personal, inicialmente me causó gracia. El título de la misma fue: “Propone Congreso pedir prueba psicométrica y toxicológica a maestros nuevos en el estado”. Y digo que me causó gracia, porque de buenas a primeras imaginé que se trataba de una broma que nos estaba jugando dicha reportera, dadas las recientes celebraciones que como mexicanos tenemos. Me refiero al día de los santos inocentes cuya característica principal, es la de hacer bromas con el propósito de que alguien se las crea y, si esto sucediera, tal creyente sería sujeto a un fatídico: “inocente palomita que te dejaste engañar”; pero bueno, volviendo al tema que me ocupa, tengo que decir que no fue así, no se trató de una broma y sí de un lamentable y penoso asunto.
Y es que mire usted, a estos “flamantes” legisladores, que cobran un sueldo gracias al pago de nuestros impuestos, que tienen todas las condiciones para formular propuestas que sean acordes a los intereses y necesidades de la gente, que tienen como obligación debatir la aprobación o rechazo a ciertas leyes, de manera específica, de aquellas que les beneficien a los tlaxcaltecas; se les vino a la mente, la “extraordinaria idea” de apoyar la petición de la XV Legislatura del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo”(https://www.jorgecastronoriega.com/propone-congreso-solicitar-examenes-psicometricos-y-toxicologicos-a-aspirantes-a-docentes/) consistente considerar la valoración psicométrica y toxicológica a los maestros de nuevo ingreso al Sistema Educativo Mexicano (SEM); y, en razón de ello, en el congreso local, a estos “brillantes” diputados, sin profundizar ni debatir un asunto de tal importancia como éste lo es, decidieron avalar la propuesta y emitir un exhorto para que la Secretaría de Educación Pública, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos del Congreso de la Unión, la Secretaría de Educación Pública del Estado y a la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala y a las Secretarías de Educación de los Estados, hagan lo propio y se agreguen estos dos requisitos a los aspirantes a ocupar un lugar en el magisterio.
El argumento principal y sobre el cual gira la propuesta, es que en varias entidades del país, a decir de los legisladores, se han presentado casos de agresiones sexuales a los estudiantes, sin que hasta el momento se hayan implementado medidas rigurosas que eviten tales “agresiones” y, por ello, “la gran idea” que se les vino a la mente, fue la de proponer 2 requisitos más en el examen de ingreso al magisterio.
Habrase visto tal cosa o semejante estupidez. Y la califico de esta manera no en un sentido peyorativo, sino en la simpleza y torpeza que tiene el significado de esta palabra. Simpleza porque por principio de cuentas, el legislativo tiene por obligación principal “debatir” con conocimiento de causa, los diversos asuntos que de ciertos hechos se desprenden. Para ser más específicos, ¿cuáles son los datos sobre agresiones sexuales cometidos por docentes hacia los estudiantes y que han quedado sin sanción en el estado de Tlaxcala?, ¿cuáles con los datos que la Procuraduría General de Justicia del Estado tiene en su poder y cuáles han sido las sanciones que ésta ha ejercido por presuntos actos de agresiones físicas que se hayan cometido en contra de estudiantes?, ¿cuáles son los datos que la SEPE-USET tiene registrados en su departamento jurídico sobre las agresiones sexuales que probablemente pudieron haber cometido los docentes en contra de sus estudiantes y cuáles son las sanciones que se han aplicado a éstos si es que existieran?, ¿cuáles son los datos que tiene el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Sección 31, en cuanto a la defensa de los trabajadores adheridos al mismo y que probablemente, pudieron haber sido sancionados por la autoridad competente en caso de que se comprobara un delito?
Ahora bien, si usted cree que aquí acaba el asunto, permítame seguir con mis argumentos. Avalar esta propuesta también ha sido una torpeza, y la califico de esta manera porque como bien sabemos, todos los trabajadores estamos sujetos a una Ley, Norma, Reglamento o Lineamiento que estipula nuestros derechos pero también, nuestras obligaciones; esto, sin olvidar las sanciones a las que podemos ser acreedores en caso de incurrir en una falta (de cualquier tipo). Si los señores legisladores tienen conocimiento sobre este tipo de leyes (y me extraña que entre ellos haya alguno que es o fue maestro y que egresó de una escuela normal), me parece absurdo que no hayan exigido, en primera instancia, el cumplimiento irrestricto de la normatividad vigente o, ¿será que con dicha aplicación se tocarían intereses gremiales y sindicales que por sobradas razones no los beneficiarían en sus probables aspiraciones políticas? Caray, de dicho al hecho hay mucho trecho, y tal parece que legislar y aprobar leyes de manera simplista y torpe, es una característica que se viene dando en el congreso local, por supuesto.
Es claro que la “supuesta” reforma educativa trajo consigo cambios al interior de las propias leyes nacionales y estatales; el ingreso al Servicio Profesional Docente “cambió”, y como bien sabemos, se dice que ahora mediante un examen solo se puede ingresar al magisterio, ¿no acaso ese examen brinda “la idoneidad” al candidato en el más amplio sentido de la palabra, puesto que valora en el sustentante su conocimiento y capacidad de respuesta a las distintas circunstancias que su entorno laboral le presenta?, ¿para qué fijar más requisitos a dicho ingreso si lo que se tiene que pensar y repensar es la forma en que se realiza la práctica docentes a partir de los distintos fenómenos sociales que a diario se manifiestan en contextos particularmente violentos como los que estamos viviendo?, ¿acaso no saben que también hay datos que evidencian que los propios estudiantes han agredido a los maestros?, ¿quién defiende o defendería a los docentes de recién ingreso?
En suma mis “queridos” legisladores tlaxcaltecas, mi mensaje es claro: urge que se pongan a trabajar pero a trabajar en serio. México requiere propuestas serias, fundadas en la ciencia y lejos de la creencia. Su papel es fundamental en el devenir histórico del país. No se pierdan en el terreno de lo simple, lo torpe o lo estúpido, porque de esto último, créanme, estamos cansados los mexicanos, no todos, pero si muchos, y me incluyo.

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