Salario mínimo

Alfonso Sánchez Anaya

Durante más de 25 años los incrementos al salario mínimo han sido insuficientes.
En un estudio del centro de análisis multidisciplinario de la UNAM señala: “la guerra contra las clases trabajadoras y sus condiciones de vida con el nuevo salario mínimo significa avanzar o degenerar en barbarie”.
Si comparamos el costo promedio de la canasta alimentaria recomendable contra el poder adquisitivo del salario mínimo diario en nuestro país.
Resulta que los $80.00 pesos no alcanzan nada más que para comprar el 32.62% es decir, un tercio de la canasta que en octubre tenía un costo de $245.34 pesos.
Sin embargo el incremento en los bienes de consumo indispensables anula al salario mínimo; la consecuencia es desde luego la disminución de la calidad de vida de la mayoría de la población.
Las cifras oficiales del INEGI, conforme al método que utiliza esta institución no se corresponde al análisis que hace un experto del Colegio de México Julio Boltvitnik, 101 millones de pobres contra 59 millones del INEGI.
Es indispensable realizar una propuesta de desarrollo económico de corto, mediano y largo plazo que conlleve a un crecimiento mayor del 2% anual de los últimos 24 años de lo contrario la pobreza y sus terribles consecuencias continuaran afectando a la mayoría de la población.
Aumentar el salario mínimo para lograr que fuera suficiente para adquirir la canasta alimentaria recomendable debería ser de $240.00 pesos diarios; un aumento de esta naturaleza de acuerdo a los enterados nos llevaría a una inflación brutal y los costos de producción de las empresas serian un factor de consecuencias graves.
Pero, entonces cuales son las alternativas de solución. Para evitar el continuo deterioro de la economía nacional y familiar.
Es un tema obligado, necesario, que deben proponer quienes aspiran a gobernarnos, se requieren propuestas claras, debate, análisis, soluciones que impidan el constante deterioro de los ingresos de los trabajadores; no les alcanzan las horas del día para llevar el alimento a sus casas.
Realmente somos un país en vías de desarrollo o la desigualdad es nuestro signo de identidad; desarrollo para los menos y pobreza para la mayoría.
Sí en efecto somos un gran país, con mexicanos valiosos, lamentablemente quienes han conducido la política económica y social han fallado.
¡Muchas gracias!

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