El pragmatismo político que desplazo a las ideologías

 

Rubén Ortínez Zavala

En medio de un pragmatismo político, terminaron las precampañas e inició el periodo de intercampaña para llegar a la campaña formal a fines de marzo de 2018 y así prepararse para el 1 de julio donde los ciudadanos  elegirán a más de 3.400 representantes políticos, incluido el puesto del presidente de la nación.

Por su lado el INE hace esfuerzos para detener a los candidatos para que no llamen al voto en este periodo, aunque los precandidatos siempre encontraran el modo para hacerlo día a día.

Las encuestadoras han concluido que la disputa por el segundo lugar en las precampañas seguirá en este periodo de intercampaña, considerando que los indecisos suman más del 50% por lo que la pelea en las campañas seguirá siendo de tercios.

Por lo pronto el pragmatismo se ha impuesto a las ideologías y la promiscuidad política es el pan de cada día en el proceso electoral.

Los precandidatos han mandado al diablo las ideologías para poner en marcha el pragmatismo y ahora el Frente Ciudadano por México vive una luna de miel.

Por su lado, MORENA aplica el pragmatismo puro y es tan amplio que caben todos,  cabe desde el gordillismo, cabe la ultra derecha mocha del Partido Encuentro Social, y cabe todo aquel que se ha quedado fuera del reparto político del PAN y del PRI o PRD.

El PRI no se quedó atrás y fue capaz de postular a un externo, para mostrar su apertura  al pragmatismo político.

En conclusión la disputa por la presidencia de la Republica seguirá siendo una lucha pragmática de tres y posiblemente en mayo quedara claro si MORENA llegara con su amplia ventaja o el  margen se acortara para llegar a un empate técnico de tres.

Lo que si queda claro es que los 9 gobiernos estatales que están en juego serán los que marquen la diferencia, considerando que el votante puede emitir un voto pragmático, es decir pueden votar por el PAN y el PRD para las gubernaturas  y pueden votar por el PRI para elegir al presidente de la Republica.

Lo que no hay que olvidar es que hoy, se pueden descalificar y acusar de corruptos, aunque mañana, los volveremos a ver compartiendo los alimentos y brindando con whisky con un buen corte argentino en un buen restaurante de Polanco.

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