El margen migratorio y los candidatos

Francisco Javier Mena Corona

En las ultimas semanas hemos tenido un bagaje tremendamente excepcional de propuestas irrealizables en muchos casos de manera objetiva por parte de los actores políticos que pretenden acceder a algún cargo de elección popular, ya sea con la idea de contribuir al desarrollo o en muchos casos más para asegurar inmunidad y continuidad en la manera de vivir. Al final cada uno sabe cuál es la razón real para querer acceder a estos espacios cada vez más cuestionados por la sociedad.

Sin embargo, algo que llama la atención es que muy pocos se han pronunciado en el marco de una agenda de Derechos Humanos, básicamente en el tema migratorio.

En este caso, como sabemos, en los últimos días en la frontera de México con Estados Unidos, se han separado a cerca de dos mil niños de sus familias, situación que a todas luces es violatoria de Derechos Humanos, derivado de la política migratoria del Presidente Trump.

Incluso la Organización de las Naciones Unidas, ha hecho un llamado a detener esta situación tan grave para los paises de América. Recordemos que los migrantes salen en busca de oportunidades que no tienen en su país, por los altos índices de marginación, una absurda distribución de la riqueza, la corrupción, impunidad y falta de política pública eficiente y eficaz en el desrrollo del Estado-País.

Bajo este contexto es importante señalar que cualquier persona es sujeto de derechos por el simple hecho de ser humano, sin importar, su raza, religión, condicion social, ideología política, estos Derechos Humanos protegen la parte más escencial del ser humano, derecho a la vida, a la libertad, a la educación, derecho a la salud, derecho a la igualdad, entre otros que se encuentran consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y subsecuentes tratados internacionales en la materia.

Actualmente se han considerado ciertos derechos dependiendo del sector al que esté dirigida su observancia, para el caso en concreto, derechos de los migrantes: derecho a la nacionalidad, al libre tránsito, a la seguridad jurídica y al debido proceso, a la atención consular, a no ser discriminado, al asilo, al refugio, a la protección de la unidad familiar, a la dignidad humana, a no ser criminalizado, derecho a ser alojado en una estación migratoria, derecho a un alojamiento digno, a no ser incomunicado, a un traductor, a no ser detenido en albergues, derecho a la hospitalidad del Estado receptor y a la solidaridad internacional, respeto a la diversidad cultural e intercultural.

Dicho sea de paso México, ha reconocido en su texto Constitucional a los Derechos Humanos, incluso, cuenta con una Comisión Nacional de Derechos Humanos y sus respectivas en los Estados del interior del país, mismas que gozan de autonomía.

Vale la pena señalar que anteriormente si una persona cruzaba o intentaba cruzar la frontera, al ser detenida, era puesta a disposición de los medios de inmigracion, sin someterlas a juicio el cual duraba alrededor de seis meses, ahora con la nueva política migratoria del Presidente Trump, ello cambia y los niños estan siendo separados de sus padres y estos puestos a consideración de un Juez, siendo los menores llevados a albergues atendidos por organizaciones de la sociedad civil, ello en un intento de mitigar el fonómeno social.

Situacion que evidentemente atañe al gobierno mexicano, y a sus instancias autónomas en la materia.

Tema fundamental en la agenda pública, lo es, la política migratoria, en la que los candidatos a ocupar el cargo de Presidente de la República, han dejado mucho que desear en los debates, pues pese a ello, unos segundos resultan insuficientes para plantear políticas públicas que nos puedan dar al menos una luz en lo que pueda llegar a realizar determinado candidato en la materia.

Ahora bien, el gobierno de la república a través de la cancillería no ha generado acciones concretas al respecto ante estas medidas, cuando considero debe hacerlo en estricto apego al respeto y observancia de los Derechos Humanos de los migrantes, si bien es cierto que no todos son mexicanos, lo cierto es que en muchos casos esos migrantes encuentran la barrera en la frontera norte, ocasionando que las políticas públicas no sean aptas, pues es precisamete ahí donde se deben buscar alternativas al menos para abatir el desempleo en zonas fronterizas y buscar que los índices delictivos disminuyan. Dicho sea de paso, los migrantes son pieza importante de captación del elemento humano para la delincuencia al ser una parte del contexto social mayormente desprotegida. 

Por otro lado, los organismos constitucionalmente reconocidos que tienen la loable tarea de defender los Derechos Humanos, deberían repensar la politica pública que se encuentra en sus respectivas competencias para atender esta situación.

Importante resulta señalar que el activismo de los defensores de los migrantes ha resultado importante para apoyarles en la frontera norte para mitigar un poco el viacrusis que viven día a día, el cuál tambien se vive al sur de México.

Apremiante para los candidatos a la Presidencia de la República y para el actual Gobierno Federal, plantear e implementar acciones que den contrapeso al Gobierno de Estados Unidos y no sólo celebrar el triunfo de un partido de fútbol, creo deben atender cuestiones prioritarias ante una violación grave a los Derechos Humanos de los migrantes, pues al separar familias se atenta contra la base de cualquier sociedad, generando inestabilidad en varios sentidos no solo para la persona, sino para los países en su conjunto.

Valdría la pena poner sobre la mesa la siguiente pregunta: ¿Cuál sería una postura o política pública concreta que señalarán los candidatos respecto del resultado de la política migratoria del Presidente Trump, respecto a nuestro país y las acciones concretas que al día de hoy haya generado el Gobierno de la República?; pues un pronunciamiento no resuelve el problema.

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