Fin de semana de feria

Lunes 5 de noviembre de 2018 

Reza el dicho popular que de la Feria cada quien habla, según le va en ella, y creo que si, yo podría decir que la de Tlaxcala, es bella, tiene mucho sabor, colorido, diversión y el Patronato organizador se ha esmerado por hacerla variada y satisfacer toda clase de gustos. A pesar de los esfuerzos, como es de esperarse, siempre hay imprevistos que quedan fuera del alcance de quien la organiza.

Por ejemplo el comportamiento de aquellos a quienes se les pasan las copas; aquellos que buscan pelea o arman escándalos. Están a quienes por más que se trate no se les puede dar gusto, porque nada les calienta.

Entre los incidentes que este largo fin de semana ocurrieron, podemos señalar el aquel en el que el ebrio conductor de un auto, se estampó contra las taquillas de la entrada principal y lastimó a por lo menos tres personas, un adulto con heridas de consideración y dos menores.

No podemos ignorar lo que también ocurrió durante este puente, en los juegos mecánicos, cuando un joven de 18 años salió prácticamente “volando” de un juego mecánico que posteriormente fue clausurado, cuando en realidad debió preverse cualquier acontecimiento que pusiera en riesgo la seguridad de los usuarios. Quién supervisa que las empresas cumplan con los estándares de seguridad. La responsabilidad es de muchos.

Y hablando de empresas, la que de plano demostró incompetencia, desorganización y falta de experiencia, es la que provee la variedad musical en el Palenque.

Para muestra un botón grande, me refiero a la presentación del muy querido y sobresaliente cantante tlaxcalteca Carlos Rivera, por quien cientos compraron entradas para su presentación el 1 de noviembre.

Se salió de las manos de los empresarios, la organización del acceso al palenque. Provocaron tremendo caos que causó el enojo de muchos, porque -al estilo de Bancomer- en la entrada había varios integrantes del “staff”, que se hacían bolas y no sólo no ayudaban a agilizar la circulación de personas, sino que empeoraban la situación dando instrucciones diferentes y confusas, de tal manera que muchos abandonaban su fila al recibir información incorrecta de donde formarse y como es natural, se quedaban fuera de la misma para posteriormente generar un problema con su ingreso y provocar recordatorios maternos por pretender entrar sin volver a formarse en la interminable hilera.

Al final de cuentas, la presentación fue un éxito, pero el mal sabor de boca al entrar, quedó en muchos, sobre todo de quienes compraron entradas en zonas preferenciales y quienes creyeron que serían beneficiados con un acceso ágil.

La empresa se vio novata e ineficaz en detalles cruciales como la bienvenida de quienes gastaron en un espectáculo que no es nada barato. Me refiero a que por lo menos, debieron contratar un equipo al que no se salga de las manos controlar multitudes.

Como siempre, mi agradecimiento por leerme en este espacio. Hasta la próxima si no pasa otra cosa.

América Montoya

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