El desabasto de gasolina crisis que enfrenta el gobierno

Por: Ruben Ortínez

Los primeros estragos se sintieron en Michoacán, Tamaulipas y Guanajuato pasando por Querétaro y el Estado de México Para el domingo el problema se generalizo hasta llegar al lunes y martes donde las filas de autos abarrotaban las gasolineras.

Las compras de pánico ya empezaron en algunos estados como Puebla y Tlaxcala, derivadas principalmente por una mala comunicación hacia la sociedad. El gabinete del sector energético está paralizado y a la fecha no se han puesto de acuerdo en la estrategia de comunicación que debe seguir dejándole toda la responsabilidad al presidente.

Para todos es claro que el objetivo de cerrar ductos es acabar con el huachicoleo y la corrupción pero la solución del problema no se articuló previendo el no afectar al consumidor, y en lugar de utilizar la inteligencia policiaca, se decidió suspender el suministro de gasolina por ductos y hacerlo con pipas.

A todos nos debe quedar claro que en una economía de mercado, la escasez genera incertidumbre y  pánico, lo cual da inicio a la espiral de desajustes macroeconómicos.

Bajo este contexto, la demanda sin la oferta tiene como efecto el desabasto.

Petróleos Mexicanos insiste que no hay desabasto y que el problema es la distribución, sin embargo las gasolineras muestran lo contrario, con las largas filas de automovilistas que reclaman el vital líquido, poniendo en tela de juicio la estrategia de comunicación de que el problema no es el desabasto sino la distribución.

Todo gobierno debe tener claro que para hacer frente a los problemas primero  debe planear y analizar antes de decidir.

Los combustibles son imprescindibles para el desarrollo económico de un país, por ello, es de suma importancia que quienes ahora gobiernan se dejen ayudar y escuchen a los especialistas en la materia antes de seguir tomando decisiones.

En conclusión amigas y amigos, las decisiones tomadas deben ser sustentadas ponderando la proyección de diferentes escenarios futuros del sector energético dejando a un lado las improvisaciones que más que fortalecer las políticas públicas, debilitan la gobernabilidad.

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