El desmantelar al gobierno tiene costos

 

Por: Ruben Ortínez

Desmantelar la administración pública tiene un costo y ese costo se empieza a sentir en la toma de decisiones del nuevo gobierno.

No es nada fácil aprender las distintas metodologías y técnicas a la administración pública federal para dar resultados, cuando por un lado despides a quienes de una u otra manera mantenían el funcionamiento de la administración pública.

Comúnmente se escucha decir que el viejo régimen dejo un país colgado de alfileres pero si esto fuera cierto, por favor no se los quiten, porque no van a pasar a traer a todos.

Un gobierno electrónico con servicio civil de carrera y con el fortalecimiento de los procesos de licitación que pretendía lograr la transparencia, ahora deja a un lado estos procesos y adjudica proyectos sin importar capacidades ni experiencia en el ramo.

Las recomendaciones de la Comisión para la Administración y el Desarrollo (CLAD)  de la OCDE, la CEPAL o el Fondo Monetario Internacional han pasado a segundo plano por las prisas.

El desmantelamiento va en serio con la salida de recursos humanos capacitados en diversas técnicas que la administración y con la modificación de estructuras dada por el “estilo” de gobernar del nuevo presidente.

La unidad de inversiones de la SHCP, encargada de ir validando cada etapa de los proyectos de gran visión, brilla por su ausencia.

La violación a procesos administrativos con fundamento legal, la ausencia de planeación, las ocurrencias cotidianas son algunos de los aspectos más  preocupantes sobre la forma de funcionar de la administración pública.

Aun cuando existen reglas claras para licitar la compra de pipas,  tres secretarios de Estado se han abocado a buscar ofertas de pipas en el extranjero, sin un proceso administrativo de licitación.

Sin estrategia alguna, se lanzó la guerra contra el huachicol y en lugar de comprar primero las pipas y luego cerrar los ductos para evitar el desabasto, primero se cierran los ductos y luego se compran las pipas.

Los costos de desmantelar primero el capital humano de la administración pública y luego contratar a los nuevos funcionarios en breve se mostraran, pues no solo se pierden recursos humanos, también se pierden habilidades técnicas que permitían  el uso más eficiente de los recursos públicos.

Las fortalezas ahora se han convertido en debilidades reduciendo la capacidad de la administración para alcanzar las metas prometidas, por ello no nos debe sorprender que los organismos internacionales como el FMI y el Banco de México reduzcan sus predicciones de crecimiento.

La puesta en marcha de programas sociales sin haber bajado a las dependencias que técnicamente deberían de operarlos, es una muestra más del desdén por estos temas.

De acuerdo a Mark Moore, el valor público se genera “conjuntando apoyo político y capacidad técnica, si alguna de las dos variables falla, no se puede generar dicho valor a partir de las acciones de gobierno, sino únicamente acciones erradas”

Así las cosas amigas y amigos lectores si en verdad el país está agarrado de alfileres, por favor no se los quiten y tómense el tiempo de fortalecer al capital humano, de lo contrario todos pagaremos las consecuencias.

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