Aún nos quedan a deber

Aún nos quedan a deber

Dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, que si se hubieran cumplido las amenazas del presidente estadunidense Trump, sobre imponer aranceles a los productos mexicanos, generaría incertidumbre y provocaría un ambiente de crisis.

O sea que según el mandatario mexicano, ahora no hay incertidumbre ni se percibe ambiente de crisis.

Habría que preguntarle a los empresarios que apenas hace unos días criticaron duramente la falta de toma de decisiones presidenciales, llamaron pérdida de tiempo y distracción para el país, su mitin del fin de semana, al que calificaron como innecesario y ocioso y que le restaría capacidad de acción al presidente y a quienes deben tomar decisiones estratégicas.

Habría que preguntarle a los cientos de miles de empleados que han sido despedidos y ahora se encuentran sin sustento, buscando maneras alternativas de ganarse la vida, irónicamente cuando a los migrantes centroamericanos se les abrían las puertas al país e incluso ofrecían posibilidades de encontrar trabajo aquí.

Habría que preguntarle a las calificadoras, que la semana pasada al ver que no hay avances, bajaron sus expectativas para México. Fitch la bajó dejándola a solo dos posiciones de perder el grado de inversión mientras que Moody’s bajó la perspectiva de estable a negativa.

Y no es que esté mal la austeridad y contención en los gastos, así como la disciplina presupuestal, pero también habría que preguntar a los ejecutores de programas que han sido perjudicados por estas medidas que insisto -aunque parecen buenas- ya no lo parecen tanto cuando irónicamente, el dinero se regala a otros sectores.

Que bueno que desde la perspectiva del gobierno federal, con la contención de las amenazas del presidente Trump, vuelve a México la tranquilidad y la confianza para que haya más inversión, trabajo y bienestar .

Ahora resulta que toda la incertidumbre en nuestro México querido ¿se debía sólo a asunto de los aranceles? yo creo que no, y espero que este «susto» lo tomen en serio en el gobierno federal mexicano para como decimos comúnmente «medirle el agua a los tamales», cumplir los acuerdos, generar certidumbre, aplicar proyectos viables y no sólo populistas, y todo ello no en el discurso, sino en hechos palpables.

Aún nos quedan a deber y mucho, no nos contentamos con haber calmado al león unos días, sigue pendiente de resolver el asunto migratorio aquí mismo dentro de nuestro país, generar mejores condiciones para los mexicanos para que tampoco busquen el sueño americano, hacer algo pero en serio para controlar la creciente inseguridad.

Tanto en el país como en Tlaxcala, cada fin de semana se torna más trágico que el anterior, en serio, ya ese necesitan acciones serias para detener tantas muertes. No hay muchas razones para echar las campanas al vuelo todavía.

Gracias por leerme en este espacio. Hasta la próxima si no pasa otra cosa. Feliz semana.

América Montoya