De desgloses y señales lorenistas

Marco Antonio Ferriz ZMarco Antonio Ferriz Z.
Fue en diciembre pasado cuando la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros entregó al Congreso del Estado, vía su consejero jurídico, José Rufino Mendieta Cuapio. Sin embargo, más allá de la propaganda gubernamental y de los discursos que la titular del Ejecutivo ha realizado en su acto central y en sus informes regionales, no ha habido un verdadero análisis de los meses que lleva esta administración.
Fueron muchos los millones de pesos que el gobierno lorenista erogó para que la propaganda desplegada llegara al mayor número de tlaxcaltecas. El Ejercicio no contó, como tampoco sucedió con sus antecesores, con una comunicación donde las y los ciudadanos contaran con canales donde se hiciera una objetiva valoración de lo que va de este periodo gubernamental en Tlaxcala.
Se esperaría que hubiera algo de sea objetividad en el desglose que pronto habrá de llevar a cabo el Congreso del Estado. Pero si acaso eso sucede, será con dificultad extrema porque la comparecencia de funcionarios del gabinete no se hará ante el Pleno, sino en trabajo de Comisiones, donde las legisladoras y los legisladores buscarán más reflectores propios que tienen como objetivo futuras aspiraciones, no impulsar un verdadero análisis de lo realizado por el lorenismo.
A pesar de que en esa coyuntura podrían salir algunas cosas que no fueron públicas en diciembre pasado, lo cierto es que las y los actores políticos de Tlaxcala no pasan de practicar una política meramente casera.
Ni quien encabeza el Poder Ejecutivo, ni quienes integran el Poder Legislativo pretende emular, siquiera un poco, lo que sucede en el ámbito nacional, donde las comparecencias tienen más eco y dan elementos para hacer un balance más objetivo de los informes gubernamentales. Así, en esa tesitura, hay poco que rescatar.
Sin embargo, a pesar del discurso de la gobernadora, en el sentido de que la ruta está trazada y están colocados los cimientos de su gobierno, su propio anuncio de que habrá cambios en su gabinete puede dar una idea más clara de dónde se encuentran las deficiencias de su administración.
Si su gobierno avanza como dijo hacerlo apenas en diciembre pasado, no habría motivo alguno para hacer cambios. Pero estos ya están anunciados, y a menos que los cambios sean de fachada, quienes siguen con atención las acciones de esta administración esperarían cambios de quienes encabezan varias Secretarías.
En varios escritos de opinión ya han surgido los nombres de quienes podrían ser relevados en su encargo, debido a la falta de resultados. Sin embargo, es evidente que los cambios no estarán solamente en las cabezas.
El ejemplo más claro ya se observa en la Secretaría de Educación Pública del Estado, donde recientemente el gobierno dio a conocer la salida de varias funcionarias y funcionarios, todos con cargos de segundo y tercer nivel, lo cual demuestra que en esa institución las cosas no se están haciendo bien, pero hay protección para quien la encabeza.
Esas son las señales políticas que hay que seguir en las próximas semanas, quizá meses. El balance de gobierno transcurrido, lo dará la propia gobernadora con sus movimientos dentro del gabinete. No saldrá -como no salió del informe entregado al Congreso local ni de los discursos de la mandataria estatal en sus respectivos informes- de las comparecencias de funcionarios. Ahí esperamos pan y circo. Nada más.
Nota: Bienvenido 2023. Que este nuevo año sea de salud y de éxitos.

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