Marco Antonio Ferriz Z.
“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, es una frase atribuida a Joseph Goebbels, jefe de campaña propagandística del dictador alemán Adolf Hitler. Es posible que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros haya pensado en practicar esa frase en algunos lapsos de su gobierno. Sin embargo, esas mentiras, por muy sutiles que quiera hacerlas pasar, le están saliendo caro.
La noticia periodística de ayer, publicada en el diario 24 Horas como la más importante de su portada, fue un golpe muy fuerte al gobierno lorenista, a ella directamente: “En Tlaxcala, los reportes de personas desaparecidas han aumentado 692% desde que comenzó la administración encabezada por Lorena Cuéllar, lo que para especialistas puede estar relacionado con redes de trata de personas… Un delito que el Gobierno estatal asegura que ha disminuido”.
Más fuerte no pudo haber sido el golpe, Y más todavía porque los datos expuestos en la nota periodística provienen del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, el cual registra los datos de personas no localizadas obtenidos a partir de las denuncias presentadas ante la autoridad ministerial correspondiente. Por tanto, las estadísticas están asentadas y son públicas a través del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Recordemos: en noviembre del año pasado, en una entrevista para El Heraldo de México, Cuéllar Cisneros afirmó que el índice de trata de personas había disminuido, por lo que en 2022 no había habido ningún caso. “No hemos tenido un solo tema de trata de personas, que era algo que estigmatizaba mucho a Tlaxcala, pero hoy afortunadamente se ha controlado ese tema hasta ahora, gracias a Dios, vamos bastante bien”, afirmó.
Ya se ve que no. Y no porque detrás de ese reporte de desapariciones existen fenómenos que están convergiendo y se relacionan con la delincuencia, el feminicidio, el homicidio y… la trata de personas. Así lo señala Andrés Rincón, doctor en Ciencias Sociales del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ya antes, posterior a esa desafortunada declaración de la gobernadora, de que la trata de personas ha disminuido y de que en 2022 no se había presentado ni un solo caso, la directora del Centro Fray Julián Garcés, Alejandra Méndez, afirmó que la información proporcionada por la mandataria estatal era falsa “debido a que las denuncias se mantienen como averiguaciones previas, lo que genera que no haya sentencias… sin embargo, que los casos se encuentren en investigaciones previas, no significa que la trata de personas no exista en la entidad”.
Ahí están los desmentidos.
Otra mentira que Lorena Cuéllar Cisneros ha difundido durante los últimos meses, es decir que Tlaxcala es la entidad federativa más segura del país.
El propio secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, se lo dijo durante su última visita a Tlaxcala, durante la inauguración del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones, Coordinación e Inteligencia (C5i): “No puedo reconocer que Tlaxcala es primero porque se me van a echar encima los yucatecos, pero ahí la llevan”.
Por qué las mentiras. Por qué estar sujeta a desmentidos, incluso por parte de los suyos, de sus aliados políticos como Adán Augusto López, considerado la “corcholata” favorita de Cuéllar Cisneros para la candidatura presidencial por el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
No son los únicos dos casos. Hay más mentiras en la lista. Por eso mismo la mandataria estatal debería reflexionar sobre la moraleja que tiene el cuento del niño y el lobo: “no digas mentiras, porque el día que cuentes la verdad, nadie te creerá”.
O lo que es lo mismo: “Si engañas a la gente demasiado, cuando de verdad necesites su ayuda tendrás problemas para conseguirla”. Y en estos tiempos electorales, esa ayuda la va a necesitar.
Comentario: El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se ha caracterizado por el ocultamiento de información cuando se trata de sus proyectos insignias. Vive en una verdadera opacidad. El gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros no se queda atrás: es el menos transparente de los últimos sexenios. El ocultamiento en los cambios dentro de la administración pública, es mero ejemplo de ello.
