Por Alfa
La amenaza del Partido Verde de no ir con Morena si el candidato es Alfonso Sánchez no revela una diferencia política de fondo, sino una práctica conocida: el oportunismo. Más que una postura institucional, parece la ambición de un dirigente que busca imponer condiciones y afianzar posiciones de poder.
Sin embargo, la realidad contradice ese discurso. Mientras desde la cúpula se lanza el amago, en territorio varios alcaldes y alcaldesas del Verde mantienen cercanía con el proyecto morenista. Casos como San Pablo del Monte y Tetlanohcan muestran que no todos comparten la línea de confrontación.
Un partido no puede definirse por la voz de una sola persona. Menos aún cuando su historia ha estado marcada por alianzas con Morena. Hoy, el Verde vuelve a exhibirse como lo que ha sido por años: un partido que se mueve por conveniencia, no por convicción.
