Combatir a los corruptos y a quienes discriminan

Homero Meneses H.

Cada inicio de Ciclo Escolar implica desafíos tanto para padres de familia como para maestros y autoridades educativas. Identifico al menos dos grandes retos que el actual secretario de educación tiene en Tlaxcala, sobre todo ahora que se implementa la Ley General del Servicio Profesional Docente, que regula -entre otras cosas- el ingreso a la docencia en el país.

Hay que decir la verdad y despacito para que quede muy claro. En la SEP-USET, operaba y opera una pequeña mafia, un grupo muy compacto que durante años repartió plazas y horas a diestra y siniestra; se trata de una burocracia corrupta que, con la complicidad de autoridades sindicales y oficiales, no sólo permitieron la herencia de plazas (que era lo de menos) sino que negociaron con la necesidad de un trabajo y cobraron cifras millonarias para dar un empleo seguro a quien pudiera pagar por él.

Con la llegada del Servicio Profesional Docente, el ingreso a la docencia se empieza a regular, aún con varios errores como lo he señalado desde el año 2013, pero quizá lo más grave es que en la SEP-USET aún no logran generar una plataforma transparente, eficiente y eficaz que impida que cualquier mando asigne o deje de asignar las plazas. Sé que el propio secretario Manuel Camacho Higareda, está empeñado en lograr transparencia en la asignación de plazas, pero también sé, que ese pequeño grupo de mafiosos sigue operando y obstaculiza muchas de las acciones de transparencia que se pretenden impulsar. Los paganos, como siempre, son los miles de alumnos que a un mes de inicio del ciclo escolar aún no tienen maestros y están perdiendo clases todos los días.

Otro reto que tiene la Secretaría de Educación Pública en Tlaxcala está en garantizar la inclusión en todas las escuelas de educación básica del estado, sean estas públicas o privadas, el comentario viene a cuento porque el denominado Colegio Nicolás Bravo, ubicado en este municipio de Apizaco, presuntamente discriminó a un menor de edad por su discapacidad.

El 3 de julio pasado los señores Alejandro y Claudia, acudieron al Colegio Nicolás Bravo a solicitar información para inscribir a su hijo a tercero de secundaria y explicaron las circunstancias de su menor hijo; el 12 y 18 de julio la directora de la institución conoció al menor y proporcionó documentos para inscripción; al intentar concretar pago de inscripción, el 27 de julio, el área administrativa negó el proceso alegando que no había cupo. Los padres del menor dudaron de la respuesta y presumieron un acto de discriminación, razón por la cual solicitaron a dos personas que acudieran a solicitar información e inscripción al mismo grado al que solicitaba ingresar el menor con discapacidad, la autoridad escolar dijo que si había cupo y se prestó a inscribir a los supuestos alumnos que solicitaron el ingreso.

Se presume un claro acto de discriminación que no puede quedar en la impunidad, sé que los padres del menor ya han presentado quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Me parece que se debe hacer una amplia investigación sobre ese presunto acto discriminatorio y en su caso sancionar a la institución de manera legal y moral, pues no debemos olvidar que el Colegio Nicolás Bravo tiene un perfil religioso que incluso les haría ver como una institución hipócrita, que por un lado dice practicar una doctrina y por el otro discrimina.

Tremendos retos que tiene el secretario Camacho, combatir a los corruptos en casa y a quienes discriminan en todos lados, la pregunta es simple ¿lo logrará?

De por ahí…

  • Es una responsabilidad social y docente combatir y enseñar a combatir la corrupción, me parece que cada día más maestros en Tlaxcala están en esa dinámica. Nadie se debe preguntar sobre los objetivos del activismo, es reflejo del objetivo social y se inscribe en la propia ley.

Twitter@HomeroMeneses

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